ESPIRITUALIDAD
Razones no nos faltan…
“Quién dijo que todo esta perdido…, no será tan fácil, no será tan simple como pensaba…,
y uniré las puntas de un mismo lazo…,hablo de países y de esperanzas, hablo por la vida, hablo de cambiar esta nuestra casa…,yo vengo a ofrecer mi corazón” Fito Paéz
Muchos se estarán preguntando del por qué involucrarnos ahora en este proyecto si cada uno ya tiene definida su vida, su trabajo o al contrario esta en ese proceso y no tiene tiempo para más cosas o reuniones y para otros parecerá que el tiempo con las Hermanitas ya paso y eso eran cosas de juventud. Pues ¡NO! Y paso a explicar mi respuesta.
Es de nuestro conocimiento que los poderosos de este mundo - Banco Mundial BM, Organización Mundial del Comercio OMC, Banco Interamericano de Desarrollo BID, Los presidentes de las grandes potencias en el G-8 y el 20% de la población que posee el 80% de la riqueza del mundo-, han decidido que la sociedad esté determinada por el mercado en una tendencia neoliberal, que los recursos no renovables del planeta se exploten sin importar el medio ambiente, que todo hombre, mujer o niño tengan un precio y que ningún proyecto de vida, comunidad, sociedad o país vale la pena sino ofrece utilidades económicas para los ricos de nuestras sociedades y para los dueños de los grandes monopolios(Vg. TLC, ALCA, etc.). Es así como vemos aumentar en nuestros países los índices de miseria, pobreza, desempleo, desnutrición, baja calidad en salud y educación, y aparecen entre nosotros nuevas formas de discriminación, pero también aumentan los índices de riqueza de éstas minorías. ¡Que paradoja! y eso ocurre frente a nuestras narices y pareciera que nada pudiéramos hacer
recuperan la solidaridad económica entre los pueblos, el respeto y cuidado del medio ambiente, la dignificación de todos los seres humanos y el reconocimiento de los hombres y mujeres como sujetos de Derechos, me refiero al Movimiento denominado Foro Social Mundial, que nos arroja luces y posibilidades frente a lo que podemos hacer como hombres y mujeres, como ciudadanos y como creyentes.
Es en el aspecto de creyentes donde encaja muy bien la espiritualidad aprehendida con la hermanitas, sabemos que desde su fundación, su misión ha sido estar al lado de los pobres y excluidos, como dice en algunos textos de la comunidad en donde el fundador le recuerda a cada Hermanita que “la porción a ella destinada(la Hermanita de la Asunción) es el pobre, el obrero y su familia; a esta porción la amará con un amor de preferencia…,en medio de estos pobres y pequeños tantas veces abandonados, despreciados y olvidados”. Esta opción nos ha marcado a muchos y nos ha llevado a la toma de decisiones que involucran también la opción preferencial por los más pobres, excluidos y marginados de nuestras comunidades–que nos incluye también a nosotros-. Sin embargo, solos no podemos, necesitamos unir esfuerzos, saber que hay otros en diversos lugares y tiempos caminando en la misma onda de generar una lógica global mundial diferente a la que actualmente marca el acontecer de los diversos pueblos del mundo.
Como ves, las razones son muchas y de peso, además están las que tú personalmente tienes y que los otros no conocen. Pero para andar en este complejo mundo requerimos referentes y claves para leer, interpretar, comprender y transformar la realidad. En especial hay que prestar atención a lo que tiene que ver con lo trascendente, lo espiritual, con la experiencia de fe. Aquí, cada uno de nosotros ha tenido la posibilidad de conocer a Dios que ama y libera a su pueblo de la opresión, a su hijo Jesús cuya misión es estar al lado de los pobres, pues ha venido a anunciar la buena nueva, declarando que el Reino de Dios esta en medio de nosotros. Lo anterior a través del testimonio de estas mujeres llamadas hermanitas. Así pues, estamos llamados a colaborar en ser protagonistas de la transformación de la historia de nuestros pueblos, desde donde estemos y desde la vocación a la cual hemos sido llamados, pero siendo fieles a la misión que se nos ha encomendado de rehacer un pueblo para Dios padre y madre.