Barcelonalunes, 23 de mayo, 2011 20:07

Conflans Ste Honorine

Fuimos llamadas por la Comunidad de Asuncionistas y enviadas por la Congregación para compartir un proyecto común. Se concretiza esencialmente en nuestros contactos cotidianos en el barco. Los sin techo, los desplazados y los pobres aumentan en nuestra sociedad y un creciente número de personas en situación de fragilidad y marginadas llegan a los barcos.

Vamos a referir lo que vivimos como Hermanitas, cada una y comunitariamente.
Nuestra vida de Hermanitas está hecha de encuentros sencillos que van desde el “Buenos días, ¿cómo estás?”, hasta el dar respuesta a múltiples peticiones: la lectura de un escrito, una nota de la escuela, una llamada telefónica, una inquietud compartida, una palabra de ánimo. .

Estar a la escucha del otro, de cada uno, en lo que se refiere al acompañamiento social, gestiones administrativas en vistas a la regularización e integración en la sociedad.
Para nosotras, Hermanitas, es contactar con nuestro Carisma, que es la familia. Nos ocupamos de varios jóvenes, niños y adolescentes, acompañamos a la escuela, atendemos a los problemas de salud, nos preocupamos de la educación y de la relación padres/hijos.
A nivel de actividades, pensamos que aprender y hablar francés es prioritario y montamos talleres con este fin. Esto exige tener constancia con ellos, recordar, avisarles…

Lo que es notable en el Barco “Je Sers”, es la Capilla, que está siempre abierta; ,

continuamente entran del exterior y hay una constante vida parroquial
Tenemos la suerte de rezar Vísperas y asistir a la Eucaristía. El Barco “Je Sers” es una Parroquia con mucha vitalidad, en ella nos relacionamos con los barqueros e intentamos conocernos más. Las peticiones nos hacen nos permiten crear relaciones entre barqueros y habitantes del Barco

Myriam Collon, Marie-Rose Sipp, Bernadette De l’Arbre

Frances Frances

LA FRAGILIDAD COMPARTIDA

Voy a intentar compartiros mi experiencia laboral en un hogar de vida para adultos deficientes mentales. 

En el corazón de París, en un antiguo convento, un equipo pluridisciplinar acoge todo el año en régimen de internado a 26 deficientes mentales de entre 20 y 59 años de edad. Incapacitados para el trabajo, pero capaces de practicar algunas actividades sociales u ocupacionales; los residentes se benefician de un proyecto personalizado para desarrollar o mantener sus capacidades.

Cuando me paseo o voy a la consulta médica con Pierre, Laura, Didier u otro de los 26 residentes del hogar, su paso no deja jamás indiferente a nadie. En el autobús, a su voz y ante sus comportamientos, las personas se vuelven, ofrecen amablemente su sitio, sonríen o despistan. Otros ponen cara de pena que expresa piedad. Los niños se acurrucan por miedo en los brazos de sus padres, algunos más mayores expresan burla.

 

 

Las personas que padecen una deficiencia mental no dejan jamás indiferente, su realidad es provocativa: despiertan el miedo a la diferencia y a lo extraño: es difícil comprender, situarse. Nos sentimos desamparados, no tenemos códigos con los que reaccionar.

 

 

Thierry no puede entrar en una sala de espera sin hacer una ronda saludando a todos los presentes: cuando alguien no desea responderle, permanece delante de él dando pequeños gritos. De cuando en cuando, su actitud crea dificultades, tensiones, pero lo más corriente es que la sala de espera se distienda. A mí me parece que cada vez Thierry nos remite a la bondad, y a la vulnerabilidad de nuestra condición humana donde cada uno de nosotros tiene necesidad de ser reconocido para existir.
 

Las personas con disminución mental poseen, a menudo, una sensibilidad muy fina, que nos impide mentir, hacer trampas, y nos ponen al desnudo.

        Isabelle, una educadora está viviendo un divorcio difícil. En el trabajo, intenta ocultar su pena y no dejar transparentar nada. Todas las mañanas se ocupa de lavar y vestir a Laura. Un día, cuando Isabelle pregunta como de costumbre: “¿Qué pantalón quieres ponerte hoy: el verde o el marrón?” Laura señala el marrón. Después, mira a Isabelle y dice “Yo triste tú, yo triste tú.” Isabelle se queda desconcertada, después de un momento pudo decir: “Sí, Laura, yo estoy triste en este momento porque tengo problemas con mi marido. Pero no te preocupes, tu no tienes la culpa.”
          Su comprensión emo-cional es muy grande. Se parece a la que poseíamos en los primeros años de nuestra vida: las palabras no siempre son comprendidas por ellos, pero la vivencia emocional de una relación es resentida con una gran agudeza.

 

 

 

 

 

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MARCHA MUNDIAL POR LA PAZ
Y LA NO-VIOLENCIA

Marcha Mundial

Reunidas para el encuentro semestral del Secretariado Internacional Justicia,Paz e Integridad de la Creacion, el 2 de Octubre hemos tenido la oportunidad de participar en la apertura de la Marcha Mundial, en la plaza de los Derechos Humanos en el Trocadero. Franca, Hilda, Mª Victoria y Marie (HA)

 

¿De qué va esta Marcha?
Es la primera marcha mundial que recorrerá todo el planeta para reclamar el fin de las guerras, el desarme nuclear y la eliminación de todas las formas de violencia.

¿Por qué esta Marcha?
Porque el hambre en el mundo puede resolverse con el 10% del presupuesto mundial para armamento.
Porque la esperanza de la paz y la no violencia nos llega a través de la voz de millares de generaciones que nos han precedido y cuyo eco todavía se escucha en todos los lugares donde las guerras han dejado su siniestro lote de muertos, desaparecidos, inválidos, refugiados y exiliados.
Porque un Mundo Sin Guerras y sin violencia es una propuesta que abre el futuro y que aspira a concretarse en cada rincón del planeta, para que el diálogo reemplace la violencia.

 

¿Dónde y cuándo?
La Marcha Mundial ha comenzado en Wellington en Nueva Zelanda el 2 de octubre de 2009, fecha del aniversario del nacimiento de Gandhi y declarada « Jornada Internacional de la No-Violencia » por las Naciones Unidas. Durará 90 días, es decir, tres meses de viaje, y pasará por todos los climas, todas las estaciones desde el verano tórrido de las regiones tropicales y desiertas hasta el invierno siberiano. Recorrerá 6 continentes, 90 países y 160.000 kilómetros.

¿Con quién?
Esta marcha de personas para las personas, aspira alcanzar a la mayoría de la población mundial en la medida en que personas de todos los continentes se impliquen, poniendo su creatividad al servicio de esta iniciativa propuesta por la organización “Mundo Sin Guerras”.

¿Cómo?
Un equipo permanente de 50 a 100 personas realizará el recorrido principal de la Marcha Mundial. Los participantes previstos durante el recorrido serán 1 millón. A cada paso de fronteras – 500 -  en las ciudades cruzadas, se organizará todo tipo de acontecimientos: encuentros, foros, festivales, conciertos, manifestaciones culturales, deportivas, artísticas y educativas.

 

¿Para qué?
Para denunciar la situación mundial peligrosa y sin salida: la guerra nuclear sería la mayor catástrofe de la historia de la humanidad.
 
Para dar voz a la mayoría de
ciudadan@s del mundo, porque rechazan las guerras y la carrera de armamentos.

Para lograr: la eliminación de las armas nucleares; la reducción progresiva y proporcional de las armas convencionales; la firma de tratados de no agresión entre países; el compromiso de los gobiernos a renunciar a las guerras como medio para resolver los conflictos.

Para poner en evidencia otras múltiples formas de violencia (económica, racial, sexual, religiosa, ética) escondidas o disfrazadas por los que las provocan, y para proporcionar a quienes las sufren un cauce para hacerse escuchar

Sensibilizar a las poblaciones sobre la no-violencia, como metodología de acción, para crear nuevos comportamientos personales y colectivos.